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viernes, 11 de agosto de 2017

Dime con quién andas y …


Dime con quién andas y …

Por Cecilio Andrade

Según Jim Rohn, empresario, autor y orador motivacional estadounidense, “Eres el promedio de las cinco personas con quienes más tiempo pasas”. No tengo muy claro si el numero de personas sea lo importante, pero si creo en el espíritu de la frase, “con quien pasamos tiempo”.
Y “pasar tiempo” no lo veo tampoco tanto como estar a un metro de distancia día tras día, si no más bien con estar ahí, incluso a 9000 km de distancia, pero “ahí”, con ellos y ellas.
Sin duda alguna es más conocida la vieja frase popular que dio pie al titulo de este texto, “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Muchas de las frases que escuchamos son creencias limitantes, no del todo reales pero que las asumimos como ciertas sin pensar primero en su veracidad.
Pues bien, resulta que la frase que se encuentra en el título de este artículo de cierta forma sí lo es.
No creo en las personalidades fijas,  ni mucho menos que nacemos con una personalidad fija e inmutable. Ya saben lo que opino de las excusas, y de esas frasecitas que siempre incorporamos, “así soy no puedo hacer nada” o “nací así qué voy hacer”, son estupideces. ¿Conocen la mía? ¿Mi frase para este tema? “Las excusas son como los culos, todos tenemos uno y a todos nos huele mal”. Escatológica y mal educada, sin duda, pero clara y concisa.
Todos evolucionamos día a día, somos influenciados constantemente por los demás. Ciertamente es mucho más evidente este hecho de pequeños. Nacemos y aprendemos todo de quienes nos rodean, tanto lo bueno como lo malo. Poco a poco nuestra personalidad se va formando.
Llega un momento en el que nos convertimos en personas con personalidades bien marcadas. Con formas de ser que han sido moldeadas durante toda una vida.
El problema está cuando creemos que a partir de determinado momento, edad o situación estas no pueden ser modificadas. Creemos poseer una personalidad fija sobre la que no podemos hacer algo al respecto, si es que estamos mal en algún punto. Como dicen mis amigos gringos, bullshit. De nuevo escatológico y maleducado.
Sí, podemos cambiar nuestra forma de ser. Sí, podemos convertir nuestros aspectos negativos en positivos. Y sí, para ello todo se reduce al principio de las influencias.
Piensen en las cinco, por decir un número, personas con quienes más se relacionan. Familiares, amigos, compañeros, personal de servicios de cualquier tipo… . mascotas.
¿De alguna forma nuestra personalidad se adapta en algún aspecto a las de estos?
Con toda seguridad … sí.
Si queremos ser algo en cualquier campo ¿De quién nos vamos a guiar? ¿De ese amigo que sabe algo del tema por algo que leyó y recuerda borrosamente? 
Si deseamos transmitir y aprender a influir sobre los demás ¿De quién nos vamos a guiar? ¿De un compañero de trabajo que se cree líder?  cuando en realidad se hace el jefe y el mandón abusivo con los demás, o ¿de una persona que dedicó parte de su vida a ello y se esforzó?
Mahatma Gandhi dijo, “Si quieres volar con las águilas no nades con los patos”
Lo cual nos enseña que si queremos ser mejor o cambiar en algo debemos rodearnos, no necesariamente intercambiando espacio físico,  con personas que valgan la pena y nos permita aprender de ellas.
Leo cientos de biografías, libros, voy a conferencias, etc.  Hace mucho que dejé de rodearme, o más bien de hacerles el más mínimo caso, de gente negativa. Si no puedo hacer nada para cambiarlos, mejor alejarme de ellos o por lo menos reducir el tiempo que contacto con ellos.
Recuerden, la manera en que vemos las cosas, la forma en que se crea nuestra personalidad, se determina fundamentalmente en las influencias que recibimos de otros.
Es por ello que tengo mucho cuidado en quiénes influyen sobre mi y, sobre todas las cosas,  la manera en cómo yo mismo influyo en los demás.
¿Cuáles son las personas con las que me junto?  Podría decir mucho más de cinco, y seguro nos serán nunca todos los que son. Siempre me quedarán muchos fuera.
Tengo la suerte de tener un grupo de amigos y hermanos que influyen de una forma increible en que no me descarríe, que no me salga de la senda correcta, de la ruta definida por esas palabras tan denostadas. Ya saben, Deber, Principios, Valores.
No sois todos, sois muchos, y muchas, más, pero debo daros las gracias de alguna forma.
GRACIAS.

jueves, 15 de junio de 2017

Seguridad del Hogar, nuestro castillo

Seguridad del Hogar, nuestro castillo.

Por Cecilio Andrade

Doctor, escritor, poeta, Oliver Wendell Holmes Senior creía que “Nuestro amor es el hogar, y el hogar pueden abandonarlo nuestros pies pero nunca nuestros corazones.” No creo que ninguno de Uds me escriban para rebatir esta opinión. El hogar es nuestro refugio, nuestro castillo, nuestra meta y nuestra base de partida. Es ese lugar donde se reune todo lo que de una forma u otra amamos, añoramos, deseamos cuidar y proteger.
Hogar no es simplemente un alojamiento, es lo que Johnny Depp expresó, y todos sentimos,“Mi hogar es cualquier lugar donde esté con los míos, un lugar tranquilo, un lugar no violento.” Despues de todo hasta Plinio “El Joven” lo resumió, “el hogar es donde está el corazón”. Por desgracia los hogares de esta época que nos ha tocado vivir, aunque honestamente creo que en todas las épocas fue lo mismo, pero es solo mi opinión, no son tan seguros como nos gusta pensar. Para Thomas Jefferson, uno de los padres de la Democracia e Independencia moderna, “Los mejores momentos de mi vida han sido aquellos que he disfrutado en mi hogar, en el seno de mi familia.” Y para una afamada Ava Gardner “La fama y el dinero no dan la felicidad. Si no tienes un hogar feliz no significan nada.”
Pero, ¿podemos tener un hogar generador de momentos felices si no tenemos un hogar seguro? Estoy escuchando sus pensamientos con total claridad, no sufran, se la contestación, sin seguridad no hay tranquilidad, y sin esta no puede existir la tan esquiva y sobredimensionada felicidad.
Es posible que sean defensores de los valores del desarme del universo según las reglas de Barrio Sésamo y de los Mundos de Yuppi; o también “violentos” e hiper proteínicos profesionales armados, legítimos usuarios civiles o ciudadanos de ojos abiertos en un mundo violento. Mundo violento merced de congéneres bipedos y de apariencia humana, dispuestos a estropearnos el día y la vida, si no a rematárnosla tanto a nosotros como a las personas que amamos o hemos jurado proteger y servir. Ya sean unos u otros, todos, de una forma u otra, tienen un hogar, hasta los “malos”. Todos deben regresar a un lugar que les debería hacer sentir seguros y tranquilos, cuando no felices y satisfechos.
“Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen: es un almacén de recuerdos, un archivo, un guardián de todo lo que ha sucedido dentro de sus límites.” Tal cosa la dijo la bella novelista australiana Kate Morton, no sufran no son palabras mias, por más que las secunde y sienta como propias. Seguro que no soy el único en sentirlo así, como también lo que expresó el dramaturgo español del siglo XIX Don Manuel Tamayo y Baus, “El que no encuentra alegría dentro de su propia casa, ¿dónde la irá a buscar?”
Hogar, hogar, hogar… o estoy melancólico o, sin duda, tengo problemas hormonales a consecuencia de la edad. Seguro que más de uno piensa eso hoy leyendo la entradilla del texto de la semana. Pues no, ni una cosa ni otra… o quizás si. En realidad da lo mismo, lo cierto es que la seguridad propia, personal, profesional, física, mental y, si me permiten decirlo, espiritual de cada uno de nosotros, pasa por disponer de un hogar seguro al que regresar cada día, o cuando las circunstancias nos lo permitan. Sin ese punto, que para mi es piedra clave fundamental que soporta la presión de nuestra cúpula personal, todo lo demás es un simple discurrir de día en día hasta que, literalmente, “reventemos”.
Y, atención a la preguntita, ¿cuan seguro es nuestro hogar? Lo damos por hecho, es seguro, los malos, los trolls, los ogros y orcos están fuera, jamás osarían penetrar en nuestro idílico mundo élfico… hasta que lo hacen. Y logran tamaña afrenta por una cuestión tan simple como que damos por hecho que la seguridad es intrínseca a nuestro concepto de hogar. Seguridad que por otro lado exigimos de puertas para fuera a todo el mundo, compañeros, ciudadanos, jefes, a todos salvo… a nuestro castillo. “En casa de herrero cuchillo de palo”.
Recuerden lo que dijo la atriz y comediante de los años 60 Phyllis Diller, “Las tareas del hogar no pueden matar, pero ¿por qué arriesgarse?” Pues eso, para que arriesgarnos.

jueves, 8 de junio de 2017

Un artículo que no les gustará y no deberían leer

Un artículo que no les gustará y no deberían leer.

Por Cecilio Andrade.

No deberían leer este artículo, texto, trabajo, reportaje, o como quieran nombrarlo, de verdad que no deberían. Lo cierto es qu deberían poner su digital mirada en páginas más “cool”, más “fashion”.  De esas donde salen megainstructores exSEAL que además pasaron sus tácticos y operativos culos por los “GEO” de la Guardia Civil española y el BOPE brasileño, cuando no, y a la vez, por los “Spectznas” del sr. Putin. Y no se preocupen mucho, de esos abundan y hay “a manta”, no tendrán problemas en encontrarlos con ese perfil en poco tiempo.
Les prometo que hoy no hablaré de tácticas, procedimientos, tips, balística, municiones ni armas. Ni mucho menos, no hablaré de nada “molón” y entretenido.Y no lo haré porque simple y llanamente  estoy “emputado” y “encabronado” hasta las orejas, teniendo en cuenta que digo orejas porque mis gónadas están demasiado cerca del suelo como para ser representativas de algo.
Si. No relean, lo han leido bien. El megaeducado y comedido Cecilio Andrade acaba de soltar unos “palabros” fuera de tono y de lo que el civismo y la educación marca.
Pero, ¿saben que? Hoy hasta la hierba del jardín me toca los huevos, y no solo porque mida menos que el ratón Mickie. No. Me toca esas calientes partes por que mi nivel de soportar estupideces ha entrado en la zona roja, mi reactor atómico personal acaba de entrar en un “sindrome de China” fulminante. ¿No saben que es “sindrome de China”? Pues hoy  ya ven, ni tengo el horno para bollos ni el chichi para farolillos, por lo que les digo una cosa, igual que pueden buscar perfiles como los arriba descritos, pueden “perder” un poco de su ocupado tiempo en aprender algo útil. Y sí, así estoy hoy. No me disculpen, ni lo quiero ni me importa.
Bien, como buen pedante que soy, según la RAE, para quien no lo sepa es la Real Academia Española, esos que recogen y normalizan todo el como se habla en el mundo hispánico; sobre mis dos “palabros” malsonantes, pero muy y fielmente descriptivos, arriba expresadas dicen:

- Emputarse: 1. prnl. malson. coloq. El Salv., Hond. y Méx. encolerizarse.
- Encabronarse: 1. tr. malson. coloq. Enojarse, enfadarse.

Como pueden ver, ambas aceptadas y correctas. ¿Malsonantes? Sin duda alguna, pero a día de hoy me importa un “ardite”. ¿No saben que es un ardite? Sin duda Google o los “señores” arriba descritos se lo pueden explicar, o quizas ellos no, pero sin duda google si lo hará.
Algunos dirán que la primera es solo aplicable en determinada parte del mundo hispano parlante, sin duda tienen razón, pero el que escribe hoy soy yo y uso el idioma como considero. ¿Les parece? Perfecto. ¿No les parece? Tambien perfecto, como arriba les avisé, desde el título mismo, hoy no deberían leer este trabajo, y ya saben, “el que avisa no es traidor”. Enojado puedo cambiar algunas costumbres pero ni un ápice voy a modificar mis principios y valores, al contrario que muchos, y muchas, no tengo otros por lo que no puedo cambiarlos. Son únicos e inamovibles.
Así que , háganme caso, no sigan leyendo, busquen los perfiles arriba descritos y “a otra cosa mariposa”. Luego no digan “yo no sabía”, “yo creí que”, “supuse que”, “jamás imaginé algo así”… luego no busque excusas, que en definitivas cuentas “son como los culos, todos tenemos y a todos nos huele mal”.
Cambien a otro texto, háganme caso, no sigan leyendo, no les gustará, además hoy no pienso releerlo para buscar erratas, así que seguro no les gustará, no insistan.

jueves, 11 de mayo de 2017

¿Psicología Táctica? o ¿Preparación Mental?

¿Psicología Táctica? o ¿Preparación Mental?

Por Cecilio Andrade.

“En el arte individual de la guerra, también sucede que un adversario pierda el ritmo en el combate y empiece a derrumbarse. Si no aprovecha esta oportunidad, el adversario se recobrará y empezará a presentarte dificultades. Es esencial seguir con atención cualquier pérdida de posición por parte de tu contrincante, para impedirle que se recupere.” Así de claro y contundente lo plasmó Miyamoto Musashi con sus letras y acciones a lo largo de su vida. Una máxima guerrera lo resume aun más, “haz trampa siempre, vence siempre”. Por trampa debemos entender emplear todo lo que nos permita vencer y regresar con los nuestros. Un enfrentamiento, un combate en el mundo real no admite segundos puestos, vences y sobrevives, pierdes y eres muerto, en el peor de los casos alguien de los tuyos, o uno de esos ciudadanos que hemos jurado proteger, lo hace. Recuerdo en este momento a un antihéroe, del mundillo del espectáculo del wrestling, en el particular Menphis de los años 50, imaginen el entorno, llamado Monroe “Sputnik” Merrick Elvis. Pues bien, dicho personaje fué infinitamente más directo al refinar ese concepto, aunque no tengo muy claro si lo por él descrito es aplicable en la políticamente correcta sociedad actual, ”Vence si puedes, pierde si debes, siempre haz trampas y si te derrotan, márchate después de aniquilarlo todo”. Ahí les dejo sus palabras, Uds verán como aplicarlas, si son aplicables obviamente.
Mejor regresaré a un entorno menos escatológico, más acto para las mentes bienpensantes y amables del mundo actual, dominado por el amor y la comprensión, de besos con lengua y abrazos entre AK rosas de Hello Kitty. Vamos, que hablo del maravilloso mundo de yuppie que nos toca vivir. ¿Cómo? ¿Qué no? ¿No es de yuppie? Vaya, inocente de mi.
Según Sir Winston Churchill "Cuanto más atrás puedas mirar, más adelante verás." La Historia, con mayúscula, nos enseña siempre. El bíblico Eclesiastés lo expresó en su apartado 1:9, “Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol.” Ya ven, palabras divinas para indicar cosas cotidianas, quien lo diría, ¿verdad? Pero, ¿las sabemos aplicar? ¿Sabemos aprender? Según Claude Bernard Lo que creemos que ya sabemos es a menudo lo que previene que aprendamos.” Si a ello añadimos que “Los que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada”, ya detectamos lo que falla en el mundo. ¿A que sí? Por cierto la última cita es de George Bernard Shaw.
Vivimos en un mundo de miedos, y no hablo de terrorismo, de ataques amok, de guerras, de pagar impuestos, de ser atropellado, de ir a cenar con los suegros, no, no me refiero a nada de eso. Me refiero al miedo de perder la imagen, de no dar la pauta que la sociedad nos exige, no lograr alcanzar esas metas que nos han impuesto otros. Ese es el mundo de miedos del que hablo, de los miedos defininidos con las apariencias y el ego. Ralph Waldo Emerson creyó que “El conocimiento es un antídoto para el miedo”, y añadió “El que no está conquistando todos los días algún miedo no ha aprendido el secreto de la vida.” Si tenía, y tiene, razón, prefiero dejarselo a Uds, a su propio criterio personal.
Karl Ludwig Börne sugirió que “Deshacernos de un engaño nos hace más sabios que aferrarnos a una verdad”, algo que siempre he creido correcto. Bueno, siempre siempre no, digamos más bien que es así desde aquel momento en el que la vida real me supo poner en el lugar adecuado, para que acabar reventándome el hocico contra el siguiente muro, virtual o físico, que mi ego creyó necesario atravesar con la cabeza por delante. Que les voy a contar, ya saben, cosas de esas del tipo “no hay coj…, perdón, gónadas.” Que mal hablado me estoy volviendo con la edad, copón.
En fin, “Cuanto más vivo, más aprendo. Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo poco que sé.” Lo que gustan las bandas sonoras compuestas por este hombre. ¿Quién? Disculpen, me refiero a Michel Legrand

jueves, 4 de mayo de 2017

Fusiles y Balística de Efectos

Fusiles y Balística de Efectos

Por Cecilio Andrade

“El Universo no solo es más extraño de lo que pensamos, sino que es más extraño de lo que podemos pensar.” Así se expresó el genetista y biólogo evolutivo John B.S. Haldane. ¿Qué opinan? ¿Están de acuerdo? Piénsenlo con calma, no tengan prisa en contestarse a Ud´s mismos, tienen una vida por delante para ello. No hay prisa alguna.
En el mundo de las armas, del combate, la táctica, el tiro, resumiendo, del empleo de la violencia en general, sea ética y moralmente justificada o no, podemos hablar de un rosario de cuentas encadenadas. Cuentas multifacéticas sin duda alguna, más o menos poliédricas y pulidas, conformadas por mucha bisutería rodeando unas pocas piedras preciosas. Muy pocas.
La mayor parte de esa bisutería solo pretende adornar y no enriquecer, tal y como es común en cualquier bisutería. Sin duda esa frase les recordará a Don Calderón de la Barca cuando escribió aquellos versos casi religiosos, “… porque aquí a lo que sospecho no adorna el vestido el pecho, que el pecho adorna al vestido…” Hoy en día, sin pretender que es algo moderno ni exclusivo, tenemos muchos vestidos adornando pechos, con parches y velcro sobre todo, por no hablar de los que se portan en los brazos.
Aun así mucha de esa bisutería puede ser de gran utilidad para lograr comprender, comparar, analizar, deducir, y en definitiva para mejorar y evolucionar. De todos podemos sacar lecciones, de que hacer o de que no hacer, pero todas positivas si las aplicamos con la mente y la actitud adecuada. No recuerdo donde leí, ni he podido confirmar su autor de forma fidedigna, discúlpenme, “no hay nada tan inevitable como un error al que le ha llegado su momento”. Sin duda ya conocen mi particular forma de pensar respecto al error y al aprender de todos los que pasen por nuestra vida, ya sea la profesional o la personal. No descarten ninguna cuenta por no ser de perla certificada ni de piedra preciosa, grandes obras y joyas han pasado al mundo del arte y la belleza sin ser más que, en el fondo de sus materiales, simple bisutería. Mucha bisutería transmite belleza pese a estar construida con materiales de saldo y de ocasión. Muchos joyas son pura basura y engendros sin mayor valor que el material que las conforma. Así es nuestro “mundillo” de la violencia justifica.
No lo duden analicen todo con lupa de joyero, al detalle, al quilate. Vean los errores, conscientes o incosnscientes, asumiendo que de ellos podemos sacar sabias lecciones, y que los únicos errores que debemos evitar son aquellos que nos limitan la posibilidad de volver a intentarlo una vez más. Una y otra vez más, siempre.
Los errores enseñan, los propios si somos inteligentes, los ajenos si somos sabios. Todos los errores valen para algo, ni uno solo se sale de este sabio dicho popular. Y ya puestos en errores y en refranes, ¿conocen uno que dice? “Quien anda es quien tropieza, y no el que está en la cama a pata tiesa.” ¿Andan o están en la cama? El movimiento se demuestra andando, ya lo saben, pero andar implica arriesgarse a tropezar, algo que pocos están en condiciones de aceptar, y muchos menos de aprovechar.
A modo de homenaje y descargo para mi buen amigo Eduardo … dejaré el último refrán de esta entradilla, “¿Acertar errando? Sucede de cuando en cuando”.
El sabio saber popular… nunca me deja de asombrar.

jueves, 27 de abril de 2017

Jornada de tiro... buscando el error.

Jornada de tiro… buscando el error.

Por Cecilio Andrade.

Hoy me he sentado a escribir tras releer por… no recuerdo cuantas van ya, “Ricardo III”… en realidad es incorrecto, no estaba sentado, suelo escribir de pie, con el ordenador/computador en alto. Me gusta moverme adelante y atrás, intentando “bailar” con las Musas, buscando “enamorarlas” un poco y que me ayuden a no aburrirlos con mis técnicas de juntaletras pedante y “filosofeador”. En fin, de nuevo con digresiones, sin duda me hago viejo, parezco el Abuelo Cebolleta de Vázquez… Redios.
Decía, antes de que mi anticuado sistema operativo cerebral se fuera por los “cerros de Úbeda”, que acababa de releer por enésima vez una obra de William Shakespeare, redescubriendo que el viejo y genial “sacude perales” tenía miedo a la misma cosa a la que yo mismo temo, lo cual, dudo que deba constatarlo, no me acerca ni una milésima de milímetro a su genialidad.  Dijo, nuestro genio anglosajón, “De lo que tengo miedo es de tu miedo”. Así es, temo el miedo de los que me rodean. Ese miedo que los bloqueará, los inmovilizará y los hará retroceder, involucionar incluso.
Otra de sus grandes frases, multi-subrayada por cierto, es “El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho”. Lo que me hace pararme a pensar si realmente … ¿nos acercamos mínimamente a esa sabiduria? ¿Buscamos de verdad reparar el daño hecho? ¿a nosotros? ¿a los nuestros?  ¿a terceros? Si partimos de que nos cuesta una vida entera, si hay suerte, reconocer nuestros propios defectos, faltas y errores. Que el ego domina nuestras vidas en todos sus aspectos, jamas suspender un examen o serás un fracaso escolar, jamás ser menos que nadie, jamás quedar por debajo de nadie, jamás… jamás… jamás… yo… yo… yo… Con todo ese equipaje ¿cuándo aprendemos y mejoramos? Sin error no hay aprendizaje, y eso es hoy como lo fue ayer y lo será mañana.
¿Otra cita? “Una persona que no se alimenta de sus sueños envejece pronto”. ¿Conocen mejor sueño que buscar acercarse a la perfección en todo lo que hagamos? Pero claro, esa perfección exige ensayo y… error. Lo primero es cansado y aburrido, lo segundo afecta a nuestro ego y visión de la propia perfección. ¿Qué pensarán de nosotros si nos ven fallar una y otra vez hasta dominar esa técnica? Terrible ¿verdad? ¿Aún quieren más frases del genio? OK, una enlazada a la anterior. “Me atreveré a todo lo que pueda hacer una persona. Quien se atreva a más es insensato”. Ahora bien ¿a quién tomamos como “ejemplo”? Elegir a un gigante desde el primer momento, para imitar todos y cada uno de sus éxitos finales, sin considerar los miles de fracasos previos, que pocos quieren mostrar, ver o tan siquiera comentar, nos alejará de la posibilidad de crecer. Alguno de Ud´s, mis sufridos lectores, ¿aprendió a correr antes de gatear y caerse sobre sus blandos cul**… perdón, glúteos? No creo, pero son Ud´s los que deben decirlo, pensarlo, analizarlo, interiorizarlo, ¿sentirlo?
¿Todavía me siguen leyendo? ¡WOW! Sorprendente, no me atrevo a decirles persistentes, pero resistentes si son, sin duda alguna. Hoy estoy aburrido y pedante para morirse, y Ud´s siguen aquí. Terminaré rápido, que duela menos.
Todo lo anterior quizás pueda resumirse con esta última cita perfecta para esta época, o quizás para todas las épocas, no se, “Ser honrado, tal como anda el mundo, equivale a ser una persona escogida entre mil.” Si partimos de la base de que raramente somos honrados con nosotros mismos, que ese ego nos impide ser imparciales, que buscamos las más peregrinas excusas para justificar todo fallo, que no usamos esos mismos fallos como palanca, para mejorar y avanzar, ¿qué nos queda? Despues de todo alguien dijo una vez que con la palamca adecuada se puede mover un mundo, ¿cuánto más pesará el ego si no hay palanca que lo mueva?
Me encanta Guillermito “roba peras”, ¿a Ud´s no?

jueves, 20 de abril de 2017

Lo ineludible, Seguridad con las Armas

Lo ineludible, Seguridad con las Armas.

Por Cecilio Andrade.

Según el príncipe Talleyrand, “Con las bayonetas, todo es posible. Menos sentarse encima.” Lo cual, si lo piensan bien, se aplica a todas las armas ciertamente. Trabajar con armas implica muchas cosas, y trabajar con seguridad es la primera y fundamental cuestión a dominar. Sin ella, la seguridad, todos los espectáculos circenses que seamos capaces de implementar no valen mucho, o quizás si, si pensamos en las vidas que arriesgamos con nuestra negligencia. Despues de todo Charlton Heston lo expresó maravillosamente, “No hay buenas armas o malas armas. Cualquier arma en la mano de una persona mala es mala. Un arma en la mano de una persona decente no representa amenaza alguna.” Lo cual nos demuetra y confirma que toda persona negligente en la seguridad es, por definición, una “mala persona”. ¿No lo creen así?
¿Han visto la película “Perros de paja”? Si lo han hecho quizás recuerden una de las escenas donde Dustin Hoffman conversa con Del Henney con un arma en la mano:
“- Está descargada.
- ¿Estás seguro?
- ¿Por qué no disparas y lo compruebas?”
¿Cuántas veces en su vida han observado, acciones de ese tipo? Sean sinceros.De todas formas ya ven que soy optimista, hablo de si lo han visto, no si lo han hecho. Por cierto, y ya que hablamos de películas, ¿vieron “Al filo del mañana”? Tom Cruise le grita a una tranquila Emily Blunt
“- ¡No soy un soldado!
- Claro que no, eres un arma.”
Eso somos, armas, todo lo demás que portamos son meras “herramientas” para mejorar la capacidad intrínseca de esa arma. Ser un arma segura o insegura depende sola y unicamente de nosotros mismos. El antropólogo Marvin Harris lo describe con gran acierto cuando escribió, “Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen las funciones de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico.” Hasta alguien de tan infausto recuerdo como Mao Tse Tung lo supo reconocer, “Las armas son un factor importante en la guerra, pero no el decisivo. El factor decisivo es el hombre, y no las cosas.”
Es el factor humano el que trasmite intencionalidad y razones, si no lo creen piensen en las palabras Margaret Hilda Thatcher, la “Dama de Hierro”, “Las guerras no son causadas porque se construyan armas. Son causadas cuando un agresor cree que puede alcanzar sus objetivos a un precio aceptable.” Y es ahí donde los “buenos” de la ecuación deben ser eso mismo, “buenos”. Buenos en sus principios y valores, buenos en sus acciones, buenos en sus intenciones, buenos en sus habilidades, buenos en sus capacidades y, como base de lo último, habilidades y capacidades, excelentes en el desempeño de sus obligaciones con una seguridad total y absoluta, que no permita, bajo condición alguna, eufemismos del tipo “precio aceptable” y “riesgos asumibles”.
¿Cuál es la primera norma de sentido común que aplicarían? Mark Twain lo tenía muy claro, como yo mismo, “Se puede andar con una pistola cargada, se puede andar con una pistola descargada; pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada.”

viernes, 14 de abril de 2017

Enseñar, instruir, transmitir… ¿educar?

Enseñar, instruir, transmitir… ¿educar?

Por Cecilio  Andrade

Hace unos días leí un gran artículo, realmente debí decir “otro gran artículo”, del Maestro José Ángel Soguero, me hizo pensar en muchas cosas. Como Maestro que és, amén de bendecido por las Musas, José Ángel supo plasmar mucho con su teclado,  “cosas” que no le asombrarían a una bendición de la humanidad como fué Albert Einstein cuando dijo, “El Maestro ha de gozar del menor poder coactivo posible, lo cual significa que el respeto del estudiante ha de resultar de una valoración de las cualidades humanas e intelectuales del Maestro, (…) Sólo aquel que se consagra a una causa, con toda su fuerza y alma, puede ser un verdadero Maestro. Por esta razón, ser Maestro lo exige todo de una persona.” Todo es lo que se exige a si mismo José Ángel, buscando lo que expresó Santo Tomás de Aquino, perdona mi pagano amigo la comparación pero el saber no entiende de “fides”,  “El verdadero Maestro es aquel que ayuda al alumno a alcanzar la perfección.”
Muchos me acusarán de ser demasido oriental a la hora de recordar citas, lo cual no es cierto, lo mismo me acuerdo de Gandhi, “La Historia es el mejor Maestro con los discípulos distraídos.” Que de alguien 100% hispano y patriota con Don Baltasar Gracián, del que me vienen a la mente dos citas muy acordes con la entradila de hoy, “Ninguno hay que no pueda ser Maestro de otro en algo,” y la que plagio siempre que me dejan “No hay Maestro que no pueda ser discípulo.” 
La importancia de transmitir algo más que técnicas más o menos correctas no es algo de hoy, se que lo saben. El historiado Henry Brooks Adams comentó que “Un Maestro afecta a la eternidad; nunca sabe donde termina su influencia.”  Un Maestro de verdad muestra el Camino, tal y como lo mostró en vida Sensey Hidetaka  Nishiyama, “El Maestro, el buen Maestro, muestra a los estudiantes su propio Camino. Este Camino solo puede encontrarse a través del seguimiento del Shihan, el compás, el Maestro. Los estudiantes que intentan encontrarlo por su cuenta jamás descubrirán este tesoro.”
Hoy en día todo éxito se mide en cuestión de ceros en un cheque o transferencia bancaria, pero Bill Gates observó que  “El éxito es un pésimo Maestro que seduce a la gente a pensar que no puede perder.” Despues de todo alguien tan occidental como Sir Francis Bacon recalcó,“El dinero es un buen sirviente, pero un pésimo Maestro.” En fin, me quedo con Lao Tsé cuando dijo aquello tan fuera de la moda actual, “El Maestro mantiene su mente, (…) El buen hombre es el Maestro del malo, y el mal hombre es la lección del bueno.” Despues de todo, en este mundillo, sobre el que intento escribir y transmitir, de armas, violencia, agresiones y enfrentamientos nunca buscados, recuerden que hablo de, por y para los “buenos”, de buenos guerreros, ya vistan traje y corbata o de modo “casual, de 5.11 style o de azul o de mitetizados oficiales, “El guerrero que esté en la posición de volverse maestro debe andar siempre despierto para así coger su centímetro cúbico de suerte.”  Y eso lo dijo un antropólogo, Don Carlos Castañeda, no un instructor de moda lleno de parches y velcros.
Terminaré la entradilla de hoy con una cita de Tenzin Gyatso, 
“Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor Maestro. Al estar con un Maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.” ¿No reconocen quién es este señor? Quizás les suene más como la cabeza visible del Budismo Tibetano, su Océano de Sabiduría, traducción del mongol-tibetano al castellano de un título más conocido por todos, Dalai Lama. ¿Pedante por mi parte? Seguramente si. No me disculpen, insisto.